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OpenAI desarticula “Dark Clark”, una operación rusa que usaba ChatGPT para sembrar bulos en Latinoamérica

La campaña controlaba un falso centro de estudios con personal latinoamericano que no sabía para quién trabajaba. Es la operación de mayor alcance que OpenAI ha bloqueado.

OpenAI informó el 8 de octubre que bloqueó dos operaciones de influencia encubiertas que usaban sus modelos para respaldar entidades de fachada: una de origen ruso, enfocada en Latinoamérica, y otra de origen iraní que buscaba colocar artículos en medios digitales pequeños y medianos de distintos países.

La operación rusa, que la compañía bautizó como “Dark Clark”, es la que más llama la atención en la región. Según el informe, es la primera que OpenAI clasifica en la categoría 5 de una escala de difusión que va de 1 a 6, es decir, la de mayor alcance que ha desarticulado desde que comenzó a publicar estos reportes.

Un “centro de estudios” con empleados que no sabían para quién trabajaban

El núcleo de Dark Clark era una supuesta plataforma de investigación llamada Social Research Center (SRC), administrada mediante una identidad ficticia, “Mia Clark”. De acuerdo con OpenAI, los operadores tomaban decisiones sobre sueldos, contrataciones y despidos del SRC, y las pruebas indican que el personal reclutado en Latinoamérica no sabía que trabajaba para un grupo ruso. La empresa lo describe como el intento más complejo de sostener una fachada que ha detectado en dos años y medio.

Los operadores escribían mayoritariamente en ruso, se conectaban mediante VPN (OpenAI no permite el acceso desde Rusia) y usaban ChatGPT sobre todo para redactar informes internos dirigidos a un superior. Esos informes describían tres líneas de trabajo: desprestigiar a Ucrania y dificultar el reclutamiento de sus Fuerzas Armadas, intervenir en la política interna de países como Argentina y Bolivia, y administrar el SRC.

Bulos que llegaron a la prensa y a desmentidos oficiales

Entre las acciones que los propios operadores se atribuyen hay casos que la investigación en fuentes abiertas logró corroborar. Uno de ellos: en mayo de 2026 habrían suplantado por correo a la Dirección Regional de Educación de Lima para pedir a colegios actos dedicados a Ucrania que mencionaran al controvertido nacionalista Stepán Bandera, lo que luego derivó en notas en medios de Perú y Polonia. En junio, un engaño similar en colegios de Ecuador terminó con un desmentido de la ministra de Educación de ese país.

Algunos de estos bulos ya habían sido atribuidos por investigadores a “Politology” o “La Compañía”, una entidad que, según se ha informado, sucedió al Grupo Wagner. OpenAI señala que compartió la información del caso con las autoridades competentes.

La operación iraní apuntaba a medios digitales

La segunda operación, “Bogus Bylines”, alcanzó la categoría 4. Usaba siete firmas de periodistas inexistentes para ofrecer artículos extensos sobre el conflicto entre EE. UU. e Irán a editores de medios digitales, además de generar comentarios para redes sociales. El dato es una alerta directa para redacciones pequeñas: OpenAI observa que, de las 30 operaciones que ha expuesto desde 2024, las que logran colocar contenido en medios reales son las de mayor alcance potencial.

La compañía también relativiza el papel de la IA: ambas campañas se parecen mucho a las operaciones de influencia previas a esta tecnología, y la IA sirvió principalmente para agilizar tareas, incluida la de inflar ante sus jefes la eficacia de su propio trabajo.

Fuente: OpenAI, “Desarticular operaciones de «fachada» potenciadas por IA” (8 de octubre de 2026).

Imagen: OpenAI.

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